Preparas un té, miras a través del cristal, dejas tu mente en blanco y la mirada perdida. Te olvidas por un momento del mundo que hay allí afuera. No existe nada ni nadie. Con una mano coges la taza y bebes un sorbito. Con la otra das vueltas al azúcar que yace al fondo del lugar, como todo lo que está en tu vida y yace también en el fondo. Simplemente está, sin aportarte ni un poco de sabor. No importa. La cuchara tintinea de un lado para otro. Crees recuperar la noción del tiempo. Pero no merece la pena. Vuelves a perderte ahora que puedes, mañana está prohibido. Está prohibido pensar en mañana.
... esto sí que es vida.

2 comentarios:
Me ha encantado este fragmento... ;)
Marina.
Gracias Marina :)
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